5. Déjalo Sangrar
Ayer a la tarde fui a la cancha con mi amigo el Sapo a ver Boca-River. Mi amigo es abogado constitucionalista y trabaja como asesor de un diputado. Mas allá de sus virtudes intelectuales (políticas y jurídicas) es un bostero rabioso. A mí el fútbol no me interesa ni me importa, pero el Sapo además de ser mi amigo es mi abogado, y me ayudó a resolver un serio problema que tuve con mi ex-Banco, cuando me mandé una cagada con mi tarjeta de crédito. Me invitó mil veces a la cancha y esta vez no pude negarme.
Dejamos el auto a unas diez cuadras del estadio y caminamos por el barrio de Quinquela Martín y Alfredo Palacios, bordeando el Riachuelo y disfrutando la tarde soleada. El super clásico del fútbol argentino provoca una movilización de mas de cincuenta mil personas y un despliegue policial que incluye perros, caballos, motos, autos, camionetas, carros hidrantes, helicópteros y cientos de efectivos uniformados.
Accedimos a la bombonera por el sector de plateas donde están los socios del Club Boca Juniors. La cancha repleta de gente cantando y saltando es un espectáculo emocionante y colorido. A mi me gusta mas ver la fiesta en las tribunas que mirar a ese montón de pataduras corriendo como idiotas atrás de una pelota. Para mi, la gente es el verdadero show que ofrece el fútbol. El partido empezó y al ratito no sé que cobró el referí que hizo que el Sapo deje su elegante estilo universitario y se convierta en un barra brava.
- Hijo de mil puta, vigilante del orto, la concha de tu reputa madre… Qué carajo cobrás cornudo, puto… putooooo!!
Los gritos del abogado me aturdieron. Nunca lo había visto tan sacado. No solo mi amigo se enojó con el árbitro. Casi todos los hinchas xeneizes le gritaron gruesos insultos a la autoridad deportiva. Me gustó que el hombre del pito no se inmutó y siguió haciendo su trabajo como si nada hubiera pasado.
Y llegó el gol de Boca. La bombonera explotó. Yo me asusté. Les aseguro que la losa escalonada de hormigón armado vibró. El Sapo gritó con furia y se abrazó con un montón de tipos de las butacas vecinas. En la cancha los jugadores también se abrazaron y se besaron. El fútbol hace que los tipos se pongan cariñosos y franeleros. Mi amiga Molly Parker dice que a los tipos en la cancha les salta la ficha gay al toque. Un gordo desagradable que estaba sentado atrás mío aprovechó la confusión y me tocó el culo. Yo me senté inmediatamente.
- Ahora las cojemos a las gallinas, me dijo el Sapo y siguió coreando eufórico un cantito tribunero de aliento a su equipo. Existe algún coro más numeroso y desafinado que la hinchada de Boca Juniors?
La hinchada millonaria sintió el gol xeneize y se quedó en silencio hasta que terminó el primer tiempo. Durante el entretiempo comimos una hamburguesa y tomamos Coca Cola. Yo experimenté estar adentro de un estadio lleno cuando tocaron los Rollings Stones en la cancha de River y cuando cantó Peter Gabriel en la cancha de Vélez, pero el fútbol es otra cosa. Hasta las hamburguesas tienen otro gusto.
Ni bien empezó el segundo tiempo hizo un gol River Plate y explotó la parte alta de la cancha. Por donde estábamos nosotros el silencio era total. Algunos hinchas exaltados insultaron a los defensores de Boca. Mi amigo abogado no solo me sorprendió con sus insultos sexuales. También tiene un extenso repertorio de gestos obscenos. Mientras lo observaba pensé en redactar un artículo sobre la semiología del fútbol argentino y publicarlo en internet.
Cuando el partido estaba terminando (y yo ya me estaba aburriendo y tenía ganas de irme), Boca hizo el segundo gol. Otra vez todos saltaron y se abrazaron. Yo creo que a éste gol lo gritaron más que al primero. El gordo desagradable esta vez intentó abrazarme y yo me defendí pegándole una patada en la rodilla. Un gol es como un orgasmo. Boca sensibiliza a los tipos mas que una mujer. El fútbol es la ceremonia machista más popular de la argentina, y no sólo por la obvia interpretación de la penetración de la pelota en el arco. Cuando los machos se masifican, de alguna manera se sinceran y dejan en evidencia un primitivismo propio de su sexo, que reprimen en otros espacios sociales.
- Los cojimos, me dijo feliz el Sapo; agitando una banderita azul y amarilla, emocionado como un niño.
Mientras caminábamos de regreso hacia el auto vimos una pelea callejera, con palos, cadenas y botellas. Un chico de unos veinte años quedó tirado en la vereda, con la camiseta de Boca ensangrentada y la cabeza rota.

Queridos Lectores: Espero que disfruten las nuevas instalaciones de esta bitácora en el host de La coctelera. No solo tiene mejor diseño que Blogger, funciona OK. Es ágil y versátil, y lo mas importante: el servicio es gratuito y es muy fácil de usar. Les aseguro que no me dieron ni un centavo para decir estas cosas. La coctelera es una comunidad cool. Saludos cordiales para todos los sexos!

j. dijo
Espero que siga vinculada a TOL en estas nuevas instalaciones, psicóloga.
23 Mayo 2005 | 07:23 AM